El carbón de los inviernos

Editorial 11 de julio de 2022 Por Redacción
Hace más de ocho décadas que el carbón sigue siendo utilizado para calefaccionar hogares, y ayudar al paso de vehículos durante los inviernos.
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Entrega de carbón a hogares en 28 de Noviembre.

En tiempos donde ya se avanzó con las redes de gas natural en nuestra provincia; rica en este recurso. El crecimiento urbano y la política que avanza al lomo de una tortuga; todavía sigue siendo necesario el carbón del yacimiento minero en la cuenca para calefaccionar hogares en buena parte de la Provincia de Santa Cruz.

Según los últimos registros de 2019 la empresa minera movió alrededor de 400 toneladas de carbón a distintas locaciones en lo que llamaron “Plan Calor”, que en dos meses abordó territorialmente llegando a vecinos de Río Turbio, Julia Dufour, Rospentek, 28 de Noviembre, El Calafate, Camusu Aike, Fuentes de Coyle, La Esperanza, Estancia La Soriana, Estancia La Vanguardia, Perito Moreno, Los Antiguos, Piedrabuena, Gobernador Gregores, Tres Lagos, Río Gallegos, Pico Truncado, Puerto Deseado, Las Heras, Lago Posadas, Caleta Olivia y Bajo Caracoles. (datos de YCRT).

Entrega de Carbón (archivo YRT)

(Foto: Entrega de carbón en Santa Cruz - Archivo YCRT)

La pandemia del Covid-19 atrasó las cosas, y frenó ese “Plan Calor”; aunque de igual manera se entregó carbón a zonas necesitadas.

Esto no es nuevo. Siempre se hizo entrega de carbón a la población; pero con la llegada del gas envasado y después el gas natural, esto quedó reducido a las zonas rurales; y a la asistencia social. Y allí están los dos lados de la balanza que se inclina más sobre el carbón.

Las localidades crecen en sus cascos urbanos; se generan zonas periféricas con gran rapidez; y las infraestructuras bases, (todas; no solamente el gas); llegan después; mucho después. Aveces, demasiado tarde; cuando la sociedad duele en lamentaciones por pérdidas cuando un hogar se calefacciona de forma primitiva; con fuego.

Incluso; la realidad duele cuando ni siquiera el carbón puede llegar a tiempo. Con temperaturas que superan los -15 grados bajo cero; quienes al calor de un buen calefactor se preocupan por el importe de la factura a fin de mes; otros esperan que las antiguas piedras negras lleguen a la puerta de casa para echarlas al tacho donde se cocina, y también se calienta el agua para bañarse. Y en esto hay familias; y en las familias hay niños y niñas.

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(Foto: Entrega de carbón en 28 de Noviembre)


Una infame realidad para una de las provincias más ricas del país en materia de recursos naturales.

Donde algunos recursos son más preciados que otros; donde el oro y la plata son palabras de discursos de alabanza política; y el carbón de los inviernos queda en el olvido; sumido en una parábola donde pareciera habría que poner gas donde se pone carbón; y habría que poner carbón donde se quiere poner gas.

El carbón de los inviernos, que hoy se pone más en hogares que para generar energía, es un atraso. Y un atraso, es lentitud de marcha; y esa lentitud se da por un freno; y el frenar, es algo adrede. Ni magia, ni casualidad.

Como ciudadanos, debatimos y debatimos si han de crearse nuevos pueblos; cuando estos deberían fluir en un territorio rico en todo.

Pasa que con los viejos intereses de un capitalismo que se fija en el oro y la plata; el petróleo queda para influir la política; los puertos para sacar mas que traer; la producción ovina para las navidades de los más pudientes; el turismo como deseo latente mas allá de los glaciares; y el carbón para los inviernos.

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(Foto: Arrojan carbonilla en calles nevadas para facilitar el andar de vehículos - 28 de Noviembre)

El carbón de los inviernos, cuesta. Es difícil abrirse camino para llegar a los hogares que lo necesitan. Cuesta horas de uso de maquinaria; mantenimiento de esos automotores; horas de trabajo de personal; y muchos más recursos que desgastan la estructura del Estado municipal.

Pero a no confundirse; porque si bien se sabe de ese “freno” que pone lentitud de marcha y atraso. El valor humano es más fuerte que el egoísmo capitalista y el enanismo político; y con mucho esfuerzo se llega a quienes necesitan ese carbón de los inviernos.

Y llevar ese carbón a quienes lo necesitan, no es algo para celebrar como una exitosa política pública; hacerlo sería mero propagandismo de estúpidos de redes sociales. Llevar ese carbón es una obligación humana; es evitar el desamparo; es lo que tiene que hacer el Estado protector para cumplir con derechos básicos y elementales.

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(Foto: Municipales de 28 de Noviembre arrojando carbón en las calles nevadas)

Por eso esto no debe quedar como una acción recurrente. Hay que poner redes de gas natural donde hoy va el carbón de los inviernos; eso sí, sería una política a celebrar. Y no solamente gas; también las redes de agua, cloaca, y electricidad. Eso es progreso en los pueblos que crecen en una provincia rica. Quitar el oro y la plata exportada, de los discursos políticos aduladores; y poner la riqueza para sanar; para educar; para cuidar; para crecer; y para prosperar.

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