Los destituyentes de la democracia

Editorial 21 de abril de 2022 Por Redacción
La crisis los supera. Viven en las redes sociales. Perdieron todo escenario político de debate. Son la causa del problema; y pregonan la destitución de la democracia por obediencia debida. Son los destituyentes de la política, detractores sociales y destructores del pueblo democrático.
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Foto: Ilustración ethic.es

No entienden que Fernando Españon les ganó en las elecciones de 2019; con bastante diferencia; que esa diferencia se replicó en las elecciones generales de 2021; y que probablemente no solamente se vuelva a repetir, sino que además se propague en la cuenca carbonífera hacia Río Turbio, y que en todo el territorio de la Provincia de Santa Cruz en las próximas elecciones generales de 2023; donde Ser Santa Cruz es segunda fuerza política, ponga más que concejales, diputados e intendentes.

Ese es el miedo que tienen los destituyentes de la democracia. Así de claro.

Los destituyentes de la democracia le tienen tanto miedo a esto, que su impotencia, incapacidad, desvergüenza, su sinsentido, y un odio recalcitrante; los sacó a la luz a unos y otros conformando un arco político que se fagocitó a la política para solamente quedarse con el aparato vacío de esta, y utilizar el poder para no hacer otra cosa que buscar destruir. Son destituyentes de la política, y destituyentes de la democracia.

No se bancan que en más de ocho años, al menos en lo que viven los ciudadanos de 28 de Noviembre; los destituyentes de la política no hicieron nada; y cuando el pueblo en voluntad popular en las urnas, les dijo que se vayan; vino un joven nacido en ese pueblo a hacer en dos años mucho más de lo que los destituyentes de la política no hicieron en más de ocho años; y así se transformaron hoy; en destituyentes de la democracia.

Tampoco se bancan que sea morocho y use zapatillas el que hace y les dice las cosas en la cara. Porque los destituyentes son también de llevar ese enano fascista en el interior que llevan todos, todas, y “todxs” los destituyentes de la política y la democracia.

¿Quienes son los destituyentes?. Es suficiente con mirar la tapa de algún diario de viejas tintas afines al gobierno de turno, y ahí los encontrarán. Detrás de un cómodo escritorio de oficina de cargo bien pago; ahí consumen su odio. Debajo del micrófono que los ve pasar y pasar; ahí están. En las bancas donde no representan lo que tienen que representar; ahí los encontrarán. En las sombras de dineros espurios para tareas poco claras ante la sociedad, prefieren usar alias en vez de su nombre real; ahí están. En un río de fuego y violencia verbal, como lava de volcán vienen destruyendo a su paso hasta el mismo tiempo que los ve pasar, porque se van. Ahí están; los destituyentes de la verdad; poniendo en voces de otros de mente frágil lo que ellos no se animan a decir; porque no lo dijeron antes, porque antes que ellos no lo dijeron otros destituyentes iguales a estos.

Son los destituyentes de la democracia.

Atentan contra la vida democrática, por causa y efecto de sus intereses y nada más; no de la política; porque el destituyente de la democracia, antes es destituyente de la política. Tienen un poder sin política, y una política sin poder. 

Los destituyentes de la democracia, ponen en vergüenza a las instituciones democráticas; buscan generar la sensación de que estas no sirven; y lo hacen simplemente con su presencia en ellas.

Los destituyentes de la democracia no miden consecuencias, porque ya fueron derrotados democráticamente; y no aceptan la derrota; por eso se niegan a vivir en democracia; y prefieren destituirla en vez de ayudar a fortalecerla.

No aceptan, que la nueva fuerza democrática que viene es tan fuerte; que en algunos casos en el primer envión del arranque perdieron el equilibrio y se cayeron de la democracia.

Los destituyentes de la democracia; curiosamente son los que más hablan de la democracia. Como fariseos intelectuales que creen que hacen con palabras lo que no hacen con acciones. No construyen; destruyen porque es más fácil. Juegan a dividir porque no saben sumar. Se restan entre ellos mismos porque son cobardes.

Así destruyen la democracia. Los mismos que se golpean el pecho diciendo que la defienden. Los mismos violentos que en nombre de la paz meten miedo en las ollas populares o en la mesa familiar del obrero.

Son los mismos que siempre fueron; falsos demócratas; profetas del odio. Marchitados que nunca florecieron, porque no son flores; son espinas; y no son miles, porque nunca fueron lo que no son, si son destituyentes de la democracia.

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