Para Claudio Vidal, Alicia Kirchner dirige los "Juegos del Hambre" en Santa Cruz

Actualidad Provincial 28 de marzo de 2022 Por Redacción
Se nota que la Gobernadora Alicia Kirchner nunca tuvo hambre, y si lo tuvo alguna vez, los millones de pesos que disfruta después de tantos años de vivir de la política -y sus negocios- la han llevado a olvidarse de lo que significa no tener para comer. Por eso, todo lo que dice está disociado de la realidad.   
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Padecemos un Gobierno provincial que no deja de innovar en el desastre. La desidia es total. El aumento de la pobreza es alarmante, el costo de vida crece descontroladamente, y la concentración económica es cada día mayor. La sociedad tiene hambre, y los alivios que la provincia suele prometer en cada campaña no llegan a los hogares. 

La medición del primer semestre del 2021 que publicó el INDEC muestra que 1 de cada 3 santacruceños no supera la línea de pobreza. Más de 40.000 habitantes de nuestra provincia tiene sus necesidades básicas insatisfechas, y más de 8.500 viven en la indigencia. Esa pobreza afecta y condiciona el futuro de cientos de familias que no pueden desarrollarse, pero mucho más afecta a los sectores vulnerables que se caen del sistema.

Para miles de familias en Santa Cruz, todo se hace cuesta arriba. Mientras, la Gobernadora habla desde su lugar de privilegio, a la mayoría le va mal. Se multiplican los comedores, las ayudas alimentarias en los clubes de barrio, las ollas populares en los sindicatos, la precarización laboral y los problemas sociales.  

Pasaron seis años desde que asumió Alicia Kirchner su primer mandato, y lo único que podemos asegurar es que creció el hambre y la malnutrición, los chicos y chicas están sin educación, los jubilados sin cobertura médica, y un número muy grande de hombres y mujeres no tienen trabajo. 

Debemos estar preocupados, porque vemos que la crisis avanza y faltan respuestas desde el Gobierno, que solo mira para otro lado y se hace el desentendido. Dicen que les preocupa la justicia social, la inclusión y la equidad, pero es todo mentira, solo se preocupan de sus intereses y privilegios. ¿Alguien duda que están en sus cargos y puestos para beneficiarse económicamente? Pobre no es ninguno de los que se sientan en el gobierno provincial, y pensar que muchos empezaron la carrera política siendo pobres. Otros, en verdad eran millonarios cuando entraron a la política, y hoy son aún más millonarios. 

Más allá de lo que digan las estadísticas o los números en planillas frías, la realidad demuestra que las políticas de Alicia Kirchner fracasaron. Eso es lo que se ve en cada barrio de Santa Cruz. La situación es desesperante, aunque utilicen los medios de comunicación y sus punteros para ocultarla. Somos una provincia rica, pero empobrecida por tantos años de un modelo político agotado. 

Basta del “no se puede”, de la culpa es siempre del otro. Ustedes, y sus políticas determinan en la provincia quién come y quién no, quién tiene trabajo y quién no, qué municipio es de primera y cuál de segunda.

El contexto no ayuda, pero sus políticas ayudan mucho menos. Las condiciones están dadas, aunque ustedes se la pasen diciendo lo contrario. Son un gobierno débil, expresando discursos débiles y ejecutando políticas aún más débiles. Por culpa de ustedes, y de sus malas políticas, la provincia no tiene educación, no tiene salud, no tiene seguridad, no tiene futuro. 

En el discurso de apertura escuchamos a la gobernadora Alicia Kirchner adelantar que se cancelarían los acuerdos de las deudas previsionales y de la obra social que mantienen históricamente los municipios y comisiones de fomento en Santa Cruz. Como si estuviera haciendo la revolución dijo que destinaría fondos extraordinarios por 2.500 millones de pesos no reintegrables para dicha compensación. No es algo nuevo este tipo de medida, podemos recordar que hace dos años prometió lo mismo y no cumplió. Seguramente este periodo lo cumpla, ya están de campaña 2023.

Deberíamos discutir una nueva Ley de coparticipación provincial, además de cancelar las deudas. El reparto de fondos es injusto, inequitativo y se usa en muchas ocasiones para escarmentar a los intendentes. ¿Sabe la Gobernadora que en la Legislatura provincial se presentaron por lo menos tres proyectos que buscan modificar la Ley? ¿Escuchó las propuestas e ideas que tienen al respecto los legisladores de SER?

No debemos esperar lo posible, menos de un gobierno con tanta indiferencia e intencionalidad en su accionar. Tenemos que tomar la iniciativa política, dar un paso al frente, hacernos cargo y crear las condiciones que nos saquen de tanta mediocridad, estancamiento y abandono. Terminemos con este “Juego del Hambre” en el que estamos inmersos,  perdidos en esta “Crónica de una muerte anunciada” que nos condena a vivir mal todo el tiempo.

No existe posibilidad de avanzar si las autoridades locales del Frente de Todos invisibilizan los problemas del pueblo y buscan doblegar las voluntades de los intendentes “díscolos” discriminando partidas presupuestarias, cerrando puertas, operando todo el tiempo en contra del pueblo.

La discrecionalidad en la asignación de recursos es notoria, el mejor ejemplo es el que vive el intendente de 28 de Noviembre, referente político de SER en ese lugar. Pero también, eso ocurre en Las Heras con el intendente José María Carambia, referente de Movere.

Es una vergüenza los salarios que cobran los municipales de esas dos localidades. Las autoridades provinciales insisten en que tienen “la voluntad de acompañar una pauta salarial digna a los trabajadores municipales”, pero eso no ocurre. Los trabajadores del Estado provincial deben ganar 100 mil pesos como mínimo. Y se debe generar más trabajo genuino y no aumentar las plantas permanentes o los cargos políticos. 

Seamos claros: un gobierno que tiene el nivel de pobreza que tiene Santa Cruz no puede decir de sí que es peronista. Ni siquiera puede decir que es un buen gobierno. Necesitamos políticos que generen trabajo, que defiendan los recursos, que distribuyan justamente la riqueza, que protejan a los productores. Los buenos gobiernos buscan eliminar el hambre y la indigencia, no multiplicarla. Los buenos gobiernos no se manejan con soberbia, ni llevan adelante sus políticas en soledad, sin diálogo con la oposición. Los buenos gobiernos no juegan con el hambre de la gente, ni la utilizan a su favor, subordinando deseos y capacidades. Los buenos gobiernos analizan correctamente el contexto, no lo ocultan ni lo niegan. Las políticas que llevó adelante la gobernadora Alicia Kirchner derivaron en la caída del poder adquisitivo, de las jubilaciones, la pérdida de puestos de trabajo. ¿Alguna vez Alicia Kirchner va a explicar por qué se generaron los desequilibrios financieros que quebraron la caja jubilatoria y la obra social provincial? ¿Alguna vez Alicia Kirchner defenderá a los mineros de YCRT y los recursos que la mina genera? ¿Alguna vez dejará de entregar concesiones de yacimientos hidrocarburíferos a empresarios que no piensan en el futuro de Santa Cruz?

La respuesta es obvia. Es hora de que los santacruceños no permitamos más estos atropellos, ni que un grupo de políticos enquistados en el poder nos obliguen a sobrevivir, a tener que convivir con el hambre, de complicarnos la vida con cada una de sus malas decisiones.

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